Corren tiempos, sin duda, en que la actual situación de pandemia ha tenido una incidencia muy elevada en los métodos de formación del personal que presta servicios en las Administraciones Públicas, y en especial, en el Sistema Sanitario. La imposibilidad de poder ofrecer a los trabajadores sanitarios una formación presencial - que se ve sustituida por formación telepresencial o formación en lÍnea - tiene, sin duda, una incidencia notable en la calidad formativa. Una primera aproximación a la cuestión nos invita a enumerar ventajas, sobre los nuevos métodos de formación, como pudieran ser:
b) Flexibilidad a la hora de recibir formación sin barreras geográficas, evitando desplazamientos y optimizando el tiempo.
c) La capacidad de almacenamiento de materiales en plataformas y posiblidad de archivarlos en formato digital.
Pero la cuestión, sin duda, no está exenta de incovenientes, muy relevantes, como los siguientes:
a) Imposibilidad de tener trato directo "in situ" con el formador y pérdida de la capacidad de atención del alumno de empatía del formador y organización del aula.
b) Barreras técnicas, que tanto los usuarios como los docentes, se encuentran todavía en la utilización de la nuevas tecnologías.
c) Imposibilidad de utilización de equipos y materiales precisos para el aprendizaje de habilidades y destrezas ¨(como pudieran ser maniquíes, equipos quirúrgicos, y demás materiales.
En definitiva, nos dirijimos hacia un nuevo modelo de formación continuada de los trabajadores sanitarios, que encuentra sus ventajas y sus inconvenientes. ¿Es mejor, o es peor?. Invitamos al paciente lector a que comparta su experiencia ¿cual ha sido tu experiencia en la formación online?.
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